La mirada de una gringa sobre el Festival de las Ánimas: «Nunca viví ni imaginé la muerte de esta forma»
Era un grupo como de siete extranjeros en sus 30 años -mujeres y hombres-. todos güerísismos y con las caras pintadas de calaveritas. Se veían ansiosos, sonreían a diestra y siniestra, se tomaban selfies y platicaban entre ellos en inglés. Ubicados a unos metros de la entrada del Cementerio General, esperaban detrás de las vallas ver por primera vez en sus vidas el Paseo de las Ánimas. Les hablaron de este evento, pero en sus cabezas sajonas no es tan fácil imaginarse lo que iban a ver en unos momentos… Y así fue… Se quedaron con el ojo cuadrado los gringos y caras de sorpresa que aún no se les borra…
Porque luego del ancestral juego de pelota Pok ta Pok entre el equipo de los vivos y el de los muertos, los jugadores comenzaron a lanzar una pelota encendida de fuego al aro y poco después un “hombre búho” bailó ante las puertas del Inframundo mientras el chamán Don Guadalupe cantaba en maya para pedirle permiso a los dioses para abrir las puertas del Cementerio…
Hasta ahí todo era novedoso para los gringos pero cuando las puertas se abrieron, 1,500 seres humanos transformados en ánimas salieron entre humos de incienso y copal del Cementerio General y lentamente marcharon con sus velas encendidas enfrente de los gringos y de todos nosotros, que éramos miles y miles, expectantes… Entre el sonido de tambores y una flauta que suelta un sonido animal ahí estaban los muertos, caminando entre nosotros.
Le pedí en inglés a una de las extranjeras que me dijera, en pocas palabras, qué sentía con la que estaba viendo y simplemente no pudo contestar. “Déjame pensar lo que estoy viendo, nunca viví ni imaginé la muerte de esta forma, es algo sorprendente para mi”, me contesta la gringa, sin quitarle la mirada a las ánimas grandes y chiquitas que desfilaban enfrente de ella.
Me fui sin que me dijera nada más, ella y sus compatriotas seguían estupefactos con el multitudinario desfile, que otra vez fue un éxito rotundo con más de 105 mil espectadores.
Yucatán vive la muerte con vida, Yucatán recibe a sus finados para celebrarlos y en ese culto amoroso no hay tristeza ni lágrimas, hay pura felicidad de reencuentro. Y así cada año, así la vida y así la muerte cíclicas, sincréticas y tan nuestras.
Seguramente, los visitantes gringos seguirán como nosotros las actividades del Festival de las Ánimas que te ofrece el Ayuntamiento de Mérida, aquí encuentras todo: https://www.merida.gob.mx/animas/ .-Ceci García Olivieri.