¿Haces todo en piloto automático? Es congelamiento funcional y tiene cura
Más que momento de relajación y tranquilidad plena, las fiestas decembrinas nos vienen a refregar en cuerpo, mente y alma cuanto agotamiento traemos de un año que, sin duda, nos pasó por arriba con bríos. Trabajo, vínculos, familia, hijos, responsabilidades, situaciones financieras… Todo sazonado con un poquito de presión aquí y otro poquito allá, ya tu sabe…
¿El resultado? Un estrés abrumador que puede agotarnos íntegramente y que, aunque no es un término psicológico como tal ni un diagnóstico, desde hace más de un año se empezó a llamar “Congelamiento funcional”. Hablamos de un estado mental que provoca el estrés crónico en el que aún eres capaz de hacer las cosas, pero funcionas en piloto automático… ¿Te suena? Aquí te cuento más y te digo cómo se puede sanar.
El término “congelamiento funcional” podría referirse a muchas cosas distintas, dijo Janina Fisher, psicóloga clínica y experta en el tratamiento de traumas. Los síntomas que describen los usuarios podrían coincidir con el trastorno afectivo estacional, la despersonalización o los efectos a largo plazo de un trauma pasado, dijo Fisher.
Aunque no encontrarás “congelamiento funcional” en un manual de psicología, el término sigue siendo importante, dicen los expertos.
¿Cómo se ve estar en un estado de congelamiento funcional?
Esto también puede variar según la fuente.
En algunas publicaciones de redes sociales, la gente se mostraba pasando publicaciones sin parar en su teléfono. Una mujer se quedó sentada con la toalla durante 15 minutos después de ducharse; otra persona permanecía en la cama, bajo las sábanas. Otra simplemente estaba sentada, con la cabeza entre las manos.
La palabra “congelamiento” sugiere un instinto de supervivencia, pero la inercia que aparece en estos videos no es una reacción pasajera ante el peligro. Más bien, es el resultado de sostenerse constantemente para cumplir con lo que hay que hacer.
Así, tal vez los mensajes de texto más importantes sí reciben respuesta. Las tareas laborales se cumplen. Se da de comer a los niños. Pero cuesta muchísimo encontrar una motivación para hacer algo más allá de lo estrictamente esencial.
Estos sentimientos pueden surgir por sentirse desbordado por las exigencias de la vida cotidiana, dijo George Bonanno, profesor de psicología clínica en el Teachers College de la Universidad de Columbia y autor de The End of Trauma.
También podrían ser producto de la sobrecarga de información, añadió. Algunas de las cosas que vemos en internet o en las noticias pueden resultar tan perturbadoras o angustiantes que nos hacen sentir sobrepasados.
“Nuestros cerebros están diseñados para detectar y reaccionar ante amenazas lo más rápido posible”, dijo. “Ahora estamos siendo estimulados constantemente”.

¿Cómo se sale del congelamiento funcional?
Los expertos recomiendan identificar con precisión las preocupaciones principales y abordarlas una por una. Por ejemplo, si te sientes emocionalmente entumecido, ¿hay algo en particular frente a lo cual estás intentando no sentir? Si es así, ¿puedes pensar en cómo abordarlo?
Si estás agotado: ¿duermes lo suficiente? Si no es así, ¿cómo podrías dormir más?
Para los sentimientos generales de estrés y agobio, Fisher sugirió intentar estimular tu sistema nervioso autónomo, que controla el ritmo cardiaco, la digestión, la respiración y la presión arterial. Para lograrlo recomendó la meditación, el yoga, el tai chi o salir a correr como formas de reconectar con el cuerpo y sentirse más tranquilo.
También podrías considerar hablar con un terapeuta si los síntomas resultan especialmente problemáticos o persistentes; es posible que haya una condición de salud mental diagnosticable. O tal vez solo necesites un espacio seguro para explorar lo que te está pasando.
Por encima de todo, recuerda que tienes capacidad de acción. Intenta evitar decirte que eres “incapaz de funcionar y que, por tanto, no puedo hacer cosas”, dijo Bonanno.
“No estás indefenso frente a esto”, añadió. Los seres humanos tenemos una “enorme capacidad” para adaptarnos y salir adelante frente a la adversidad.
¿Mi consejo? Lo mejor es tomarte ese tiempo que precisas para no hacer nada, tirarte unos merecidos minutos en la hamaca y patear un rato la pared. El mundo seguirá girando mientras retomas energías, te lo aseguro. Y excelente nuevo año para ti y los tuyos.-CGO.
(Fuente: internet y New York Times).