«Frankenstein»: Humana, sensible y que perdona, así es la criatura de Guillermo del Toro
Dios da vida y Dios la quita y nadie puede vencer a la muerte… ¿O vencerla sería como vencer a Dios? Todas estas preguntas se amontonaron en las primeras filas de mis neuronas cuando vi al hombre que Víctor Frankenstein había armado con pedazos de cadáveres que juntó en un campo de batalla. Y pensé en Dios, en Jesús y todo esas cosas judeocristianas porque el humano que Victor quería regresar de la muerte en plena Inglaterra victoriana, hizo acto de presencia en una cruz, como un pararrayo, esperando que el temporal le diera vida. Con el ADN de Guillermo del Toro en cada cuadro, hoy disfruté desde los cines del Centro de Convenciones Siglo XXI de la recién estrenada película “Frankenstein” y como todavía la traigo atravesada en cuerpo y alma, te comparto una reseña de una vez… Pasen y lean:
…Y volviendo a Dios, a la vida y a la muerte, me resuenan las palabras de Victor Frankenstein, el hombre que quería volver de la muerte a otro hombre y un poco enojado con él mismo y que el resto de la humanidad que no lo comprendía gritó, en un arrebato de locura: “¡Si Dios da la vida y Dios la quita, entonces Dios es inepto!”
Ontológica, con melodrama, grandiosa y un poco exhuberante, emocional y romántica, la película “Frankenstein” de Guillermo del Toro trae su marca registrada en cada toma, en cada diálogo, en cada sensación que nos deja dando vueltas en la cabeza.
Como el bolero que tan bien canta Bola de Nieve, “Dolor y vida” tiene la adaptación de la novela Frankenstein de Mary Shelley que logró Del Toro, y también mucha muerte. La historia transcurre en la Inglaterra victoriana -esa época tan oscura, creativa y que tanto nos fascina- y es sin duda una historia de paternidad, abandono, marginados, amor, poder y puros monstruos humanos. Si la sangre que corre por el cuerpo de esa bestia es de Marty Shelley, la carne es sin duda de Del Toro.


La criatura a la que le da vida el cineasta mexicano habla, piensa y razona de forma sensible y compleja, es inteligente, se emociona y necesita hasta caricias. Y sólo es malo cuando son malos con él. La interpretación de Jacob Elordi es genial.
Sin embargo no me resultó tan simpático Oscar Isaac en el papel de Victor… Me recordó un poco a un actor de telenovela, más que de película de este tamaño. Quizás me pasó eso porque Victor rápidamente se desprende de su creación, de su hijo monstruoso. Su paternidad fue fugaz y abandónica, aunque al final le pese y hasta pida perdón.
El reparto con actuaciones que me gustaron mucho lo forman Chirstoph Waltz (el que financia la creación de la bestia y mejor conocido como “el nazi de Tarantino”), Lars Mikkelsen (capitán de barco y actor danés que amo fuerte) y la divina Mia Goth, mujer victoriana inteligente, amante de los insectos, de alma demasiado inquieta para ser mujer en esa época y figura clave de amor en esta historia.



Frankenstein es una película larga, dura casi 2 horas y media y tiene un inicio un poco lentón para mi gusto. Sin embargo atrapa por el cariño, respeto y cuidado que hay por la historia original de Frankenstein, con una mirada más humana del monstruo y eso es lo que realmente engancha de la peli. Al final hay hasta perdón, aceptación y un horizonte pintado de rojo que se hace de día… Y una sonrisa.
Frankenstein estimula, entretiene y quizás que hasta te dan ganas de leer a Mary Shelley, a dos siglos de su publicación original… No estaría nada mal ¿Verdad?-Cecilia García Olivieri.