¿Y si Mérida fuera una esponja?
Mientras las lluvias ponen a prueba a la ciudad, el biólogo y fundador de «Va por la Tierra» Salvador Castell propone recuperar áreas verdes, impulsar jardineras de lluvia y diseñar espacios capaces de absorber, filtrar y aprovechar el agua en lugar de dejarla correr sobre el concreto. Todo bajo el concepto de «Ciudad Esponja». Pasen y lean:
Las lluvias de los últimos días han dejado calles convertidas en ríos, encharcamientos y cientos de reportes en distintos puntos de Mérida y también en otros municipios de Yucatán. Pero para el biólogo Salvador Castell González, investigador, docente universitario y fundador de la asociación «Va Por la Tierra» (que promueve la sustentabilidad regenerativa y la inteligencia planetaria), el problema no es únicamente la cantidad de agua que cae, sino la forma en que hemos construido la ciudad.
«Nuestro planeta ya cambió. Por eso tenemos que trabajar de manera sinérgica, compartida, para tener bienestar compartido y en armonía con la naturaleza en acciones colectivas», afirma.
El especialista explica que cada vez hay más concreto y menos suelo capaz de absorber el agua. Mientras un terreno natural permite que la lluvia se infiltre, calles, estacionamientos y superficies pavimentadas provocan que gran parte del agua termine acumulándose o corriendo hacia otros puntos.

Ante este escenario, propone avanzar hacia el modelo de las llamadas «ciudades esponja».
«Ciudades esponja es un diseño que nos permite recuperar los servicios ambientales que nos ofrecen los humedales, en un proceso de absorber, depurar y filtrar el agua», explica.
Una de las herramientas más sencillas son las llamadas jardineras de lluvia: espacios con vegetación, grava, arena y tierra diseñados para captar el agua que escurre de calles y viviendas, permitiendo que se infiltre de manera gradual mientras se filtra naturalmente.
Salvador propone que, en nuevos emprendimientos inmobiliarios, ya se construyan las jardineras de lluvia y que también cuidemos con creces los árboles más viejos, porque son los que absorben más agua. Nunca hay que talarlos para plantar nuevos y también se pueden trasplantar para que crezcan en otros lugares.
«Si implementamos todo esto de manera inteligente en la ciudad nos ayudará a que toda esta agua que hoy se está acumulando por estas lluvias torrenciales que hemos tenido, pues se infiltra rápido de una manera más fácil y, ademásm nos ayuda a limpiar el agua que tenemos», señala.
Castell considera que los pozos pluviales seguirán siendo necesarios, pero advierte que por sí solos no resolverán un problema que se agrava con el cambio climático y el crecimiento urbano.
«Hay solución si impulsamos este tipo de acciones y entender que somos parte del problema para ser parte de la solución», concluye.
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