«Se siente muy bien poder llevar el pan a las mesas y que te digan ‘qué rico está'»
Ahí están ellos tres: Papá Joel con sus bebés Joel y Elis, vestidos los tres de panaderos. Y es como si llevaran encima su “segunda piel”, porque estamos hablando de la tercera y cuarta generación de hombres y mujeres, nenés y bebés que hacen con sus manos “el pan nuestro de cada día”, en este caso desde la panadería tradicional yucateca “La Providencia”, en Santa Isabel, Kanasín.
Y no va que me los encuentro en la misa de Catedral hoy, porque fue la ceremonia del Gremio de Panaderos devotos del Cristo Negro de las Ampollas y llegaron para repartir sus panes recién horneados entre los devotos que vinieron a la liturgia, una costumbre de décadas y décadas que cada día está más viva y llena de gente chiquita para hacerla crecer.
Papá Joel está orgulloso de ser panadero, oficio que define como noble. “Se siente muy bien poder llevar el pan a las mesas y que la gente te diga ‘qué rico está’ es lo más bonito!”, asegura el joven panadero de 32 años, con Elis de cuatro meses en brazos.








Hoy día, la panadería se moderniza, las máquinas son otras y sirven para optimizar tiempo, pero Joel asegura que el trabajo artesanal no se pierde y es la marca registrada de los panaderos tradicionales yucatecos. “Todo lo hacemos nosotros, hasta entregarlo de mano en mano al público”, remarca.
Y nos comparte que, para Día de Muertos, tiene muchas novedades ricas como conchas con la mano de la calavera, deditos de muertos rellenos con cajeta o Nutella y pan de muerto “premium”, de Ferrero Rocher… Cubierto con oro… Un manjar. Están en la calle 58C x 75 y 77, en el fraccionamiento Santa Isabel, en Kanasín ¡Vayan!
Aquí te comparto imágenes de hoy, en la Catedral.-Ceci García Olivieri.