Relato sobre Maya, la perrita anciana que nos enseñó que el amor es más fuerte
“Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio”, gritó al mundo el escritor Julio Cortázar sobre el amor… Y sí, no podemos elegir porque el amor nos elige a nosotros… Y la historia que te voy a contar hoy, es la de una chica y una perrita adulta mayor que, hace un año y medio, tuvieron la historia de amor más fabulosa que se puedan imaginar… Y hace dos días ellas ya no están físicamente juntas, pero el sentimiento vivirá por y para siempre.
Abigail conoció a Maya en septiembre de 2024. Maya era una perrita anciana que sus dueños habían abandonado por eso mismo, por ser viejita ¿Se imaginan que en el final de la vida, cuando conviviste con tus humanos preferidos durante años, ellos te hacen a un lado porque estás envejeciendo? Bueno, Abigail conoció a Maya y el flechazo fue instantáneo y ella lo cuenta así: “En un fin de semana me enamoré de ella, de su temperamento y no podía entender cómo alguien tan pequeñita, con tanto amor para dar, pudiera tener un destino de abandono. Y decidí que fuéramos familia, consciente de su edad, de sus cuestiones médicas y de los cuidados especiales que iba a necesitar por ser adulta mayor”, me cuenta Abigail.
Desde aquel entonces el amor creció más y más. “Yo venía de perder a mi perrita Lola de 18 años y con Mayita nos acoplamos muy bien, la complicidad fue tan rápida y con miradas y gestos ya nos entendíamos. Vivimos muchas aventuras en un año y medio juntas y su edad nunca fue un impedimento, ella andaba para todos lados, trabajaba con nosotros en el Centro Veterinario Municipal y fue parte de la campaña de visitas del Ayuntamiento de Mérida “De la calle al corazón”, formada por perritos que dan apoyo emocional. Eso hacía también Mayita: “Siempre disfrutaba de dar amor y le encantaba que la apapachen”, comparte Abigail, quien además es jefa de Salud Animal en la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal del Ayuntamiento de Mérida.
Maya tenía 18 años cuando, hace dos días, murió. Abigail está muy triste y muy agradecida y Mayita siempre estará en su corazón: “Todos los que conocieron a Mayita se llevaron un poquito de ese amor que tenía mi gordita para dar… Y es importante que entendamos que todos merecen una segunda oportunidad y que tener una mascota es un compromiso y una responsabilidad durante 10 o 15 años… Por eso no se vale que los abandonen cuando llegan a viejitos, cuando ya te dieron amor y compañía… Lo menos que podemos hacer es devolverles todo ese amor en sus últimos años y cuando más nos necesitan”, afirma emocionada Abigail, y feliz de haberle dado a Mayita una segunda vida.
Adopta, no compres. Y adopta perritos adultos mayores también, vivirás una historia de amor inolvidable porque ellos también llegan para cambiarte para bien la vida.-Cecilia Garcia Olivieri.