Relato de una mujer de fe: «Gracias a la Virgen, ya mueve los dedos de sus pies»
Felicitas me muestra el traje de su Niño Dios. Es morado, de seda, con encaje, lentejuelas y flores bordadas. “Es más oscuro que el del año pasado, que también era morado”, me aclara y me acerca el Niño Dios para que yo vea los detalles de la confección.
Mientras el padre Raúl Lugo oficiaba hoy la Misa Solemne en la Iglesia de la Candelaria y en honor de la Santa Patrona en su día, le pregunto a Felicitas por qué eligió ese color para el vestido del Niño Dios. Y me contesta: “Hace años que elijo el morado porque mi esposo es parapléjico y ese color significa salud, prosperidad y bonanza. Y encomiendo a mi esposo Fermín a la Virgen de la Candelaria cada año y ya va mejorando…”, me comparte, emocionada.
Y me cuenta que hace cinco años Fermín caminaba en la calle y se desvaneció. “Tuvo un infarto en la médula espinal, es un caso raro, no se da comúnmente. Pero gracias a la Virgen ya mueve los dedos de sus pies, se mueve en la cama, se sienta solo y ya puede andar en sillas de ruedas gracias a la rehabilitación”, detalla con una gran sonrisa. Los médicos le habían dicho que Fermín no caminaría nunca más y ella está segura que su esposo volverá a caminar.







Felicitas está contenta, aunque todo se puso más difícil desde que su esposo, de ahora 68 años, tuvo el accidente y dejó de trabajar. “Yo tengo 66 años y ahí vamos, por eso le pido a la Virgen que nos conceda salud y prosperidad, para salir adelante”, concluye, abrazando al Niño Dios, quien nos mira con unos ojos azules grandes y brillantes, como si entendiera todo lo que pasa en la vida de Felicitas.
Hoy, miles de personas como Felicitas vinieron a la Iglesia de la Candelaria a rendirle tributo a la virgencita y hasta el mismo párraco se sorprendió de la cantidad de devotos que llegaron, quienes llenaron la iglesia desde las 6 am, cuando le cantaron las mañanitas.





Por supuesto degustamos riquísimos tamales, tortas y tacos de cochinita y de relleno negro, además de marquesitas y otras delicias. Con un hermoso traje rosa, la Virgen fue cargada y recorrió las calles cercanas a la iglesia en una procesión llena de fieles, quienes la acompañaron con amor y devoción. También ahí estaba Felicitas con su Niño Dios de vestido morado, con la fe a flor de piel de que Fermín saldrá adelante y que la vida será para ellos mejor. Así sea para todas y todos.-Cecilia García Olivieri.
(En la imagen de portada, Felicitas y el Niño Dios).