Relato de un 8M de vallas, monumentos intervenidos y realidades para cambiar
Grandes y chiquitas, a pie y en sillas de ruedas, con hijas muertas por feminicidio y otras desaparecidas, con las caras pintadas, con las caras tapadas, con piercing y con canas, heterosexuales y sexodisidentes, de violeta, de negro, de verde y de amarillo.
Ahí estaban todas las mujeres que hoy, bajo el lema “Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista”, se reunieron en el Parque de la Mejorada para marchar en el marco del 8M, Día Internacional de la Mujer.
A todas ellas -éramos como seis mil o más- las ves todos los días, pero hoy tomaron las calles de Mérida para exigir que se prevenga, se sancione y se erradique la violencia de género, que no se violen ni se maten niñas y mujeres, que no exista más brecha salarial entre hombres y mujeres, que se respeten los derechos reproductivos de todas ellas y que se respete la libre autodeterminación de las mujeres mayas y la lista continúa… Tú lo sabes y no es noticia del 8M, sino de los 365 días del año.









La marcha multitudinaria caminó por la calle 50, tomó la calle 47 y comenzó a marchar sobre el Paseo de Montejo, rumbo al Monumento a la Patria, su destino final. Un grupo de mujeres tiró las vallas de metal que hizo poner el Gobierno del Estado a los monumentos de Felipe Carrillo Puerto y de Justo Sierra y los intervinieron con pintadas.
Al llegar al Monumento a la Patria -también vallado con metal-, las mujeres pegaron carteles y pintaron sobre las vallas y luego abrieron un espacio para entrar al Monumento. Del otro lado había, como si fuera el Caballo de Troya, antimotines de la SSP resguardando el monumento, pero apenas las mujeres entraron, literalmente desparecieron.
Allí intervinieron el monumento con pintadas y se quedaron un rato allí, todas juntas.






Sin embargo y en menos de una hora, el lugar ya estaba sin manifestación y hasta unos policías ya retiraban el escenario que se había armado frente al monumento.
En la Plaza Grande, donde se colocaron vallas en la Catedral, el Museo Ateneo Peninsular y se cerraron puertas y ventanas del Palacio de Gobierno, no hubo ningún tipo de manifestación.
Pasadas las 9 de la noche, la marcha del 8M ya era historia excepto por los monumentos intervenidos, que volverán a ser los mismos en pocos días. Como dijo el gobernador Joaquín Díaz Mena: “Las paredes se pueden pintar, pero una vida perdida es irreparable”.
Y como también dijo Huacho: “Que la igualdad sea una realidad palpable y que las mujeres sepan que viven en una tierra que las valora y las quiere ver brillar”.
Así sea.-Cecilia García Olivieri.






