«Más allá de nuestra muerte corporal, queda nuestra memoria»
La muerte se aborda con respeto y también con un poquito de solemnidad… Pero no tanta. En estas tierras la muerte no es final, no es absoluta, no es tan determinante como en otras partes del mundo.
Porque los muertos ya no están, claro, pero regresan cada año a visitarnos. Y no hay miedo de que lleguen y ahí es donde la solemnidad fría, de mármol que eriza la piel, de colores sombríos y gárgolas desaparecen para darle paso a tumbas coloridas y personas con las caras pintadas de calaveras para hacer de la muerte una fiesta.
Hoy visité el Cementerio Municipal de Cholul, donde muchas familias acudieron a llevarle flores a sus queridos finados. Y pensé en la inmortalidad de la memoria que nos salva. Como decía Jorge Luis Borges: “Seguiremos siendo inmortales; más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria, y más allá de nuestra memoria quedan nuestros actos, nuestros hechos, nuestras actitudes, toda esa maravillosa parte de la historia universal, aunque no lo sepamos y es mejor que no lo sepamos”.
Gracias a José Luis Ortiz, quien me regaló unas palabras, mientras arreglaba la tumbas papás.-Cecilia García Olivieri.