Aceptación y que sea ley la atención y protección de las personas autistas
José Antonio tiene seis años, viste de azul y camina en puntitas de pies. Va de la mano de su mamá Caro y de su papá Heyder y los tres abrazan un diagnóstico de autismo que se hizo presente en la vida del nené a los dos años y medio de vida.
Mamá Caro me cuenta que descubrieron que su hijito tenía una condición porque comenzó a hablar y luego dejó de hacerlo, apilaba cosas, caminaba como ahora en puntitas de pies, no tenía un sueño constante y todo lo que aprendían un día, al otro día no servía y era todo nuevo para ellos. Y si “mapaternar” es difícil, imagínense en una situación así…
Hasta que llegó el diagnóstico de autismo en grado tres y, gracias a las terapias constantes, ya están en un grado dos. Y no paran… Ahora José Antonio comenzará sus terapias en el flamante Centro Municipal de Autismo del Ayuntamiento de Mérida y asiste a tercero de kínder en un Centro de Atención Múltiple (CAM) del Gobierno del Estado.
Y papá Heyder me cuenta: “Hay avances, está la Ley de Autismo que se aprobó y que entrará en vigencia en agosto y el apoyo que nos da la comunidad neurodivergente pero igual es difícil”, dice y se refiere a la falta de empatía de la gente: “Y lo vives así cuando vas a una tienda y la gente te mira si tu hijo hace tal o cual cosa, como si fueras un papá que maleduca a su hijo y no es así… Y yo a veces pienso si también pensaba así antes, a lo mejor así me pasaba a mi, la verdad”, analiza Heyder, haciendo también una autocrítica.
Hoy, este matrimonio y su nené se reunieron con otras cientos de personas en el Walmart de Paseo de Montejo y marcharon todos juntos hacia el Monumento a la Patria en el marco del Día Mundial de la concientización sobre el Autismo, que se celebró el 2 de abril pasado.
Todas y todos juntos y dándole voz a personas con autismo y otras neurodivergencias, piden ACEPTACIÓN por sobre todas las cosas, empatía como la mamá y el papá de José Antonio y, sobre todo y como pide la mamá Irusay, oriunda de Chocholá y donde la comunidad neurodivegente creó el espacio “Creciendo Juntos”, que finalmente sea una realidad la Ley para la Atención, Protección e Inclusión de las Personas Autistas del Estado de Yucatán, aprobada por unanimidad en diciembre pasado y que garantiza derechos fundamentales a personas con autismo y otras neurodivergencias, enfocándose en salud, educación y empleo.
También establece un censo estatal, diagnósticos accesibles y la creación del Centro Estatal para el Trastorno del Espectro Autista (Cetea) en Mérida.
Si Yucatán ya avanzó con esta ley tan importante a nivel nacional, pongamos todos de nuestra parte para que sea una realidad y aceptemos la diversidad, abracémosla. Eso nos hará mejores.-Cecilia García Olivieri.