¿Efecto rebote? El conflicto porcícola que salió de Santa María Chi ahora enciende a Molas
Lo que para Santa María Chi fue un alivio ambiental, para los alrededores de Molas es el traslado de una crisis que contamina.
Porque tras la clausura de la megagranja porcícola San Gerardo y Pecuaria Peninsular hace un año en la comisaría del norte de Mérida, los habitantes de la comisaría del sur denunciaron recientemente ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) que la contaminación no desapareció, solo cambió de código postal.
Rogelio Narváez, vecino de Molas, denunció que los miles de cerdos y parte de la infraestructura retirada fueron reubicados en nueve naves cercanas a su comunidad, específicamente en Tepacal y San Antonio. Narváez señaló directamente a la empresa San Gerardo (la misma que operaba en Santa María Chi) y alertó sobre el impacto de olores y el tránsito pesado a solo 15 kilómetros de Molas, una zona estratégica para la reserva hídrica de Mérida.
Como sabes y gracias a la gestión del comisario Wilberth Nahuatl y la comunidad, en septiembre del año pasado la Profepa clausuró la granja original tras retirar más de 41 mil cerdos e imponer una multa de 18.6 millones de pesos. Sin embargo, la justicia sigue a medias: en Santa María Chi todavía esperan la reparación real del daño ambiental, mientras en Molas exigen respuestas y hay una pregunta que vuela bajito ¿Se resolvió el problema de fondo o solo mudaron el conflicto de patio? – Ceci García Olivieri.