Vivir teatro de inclusión, una experiencia transformadora de mente y corazón
“Lo busco, lo busco y no lo busco”, como dicen ustedes.
Así estuve un buen rato, intentando encontrar la palabra exacta para definir qué me provocó vivir, por primera vez en mi vida, teatro inclusivo.
Emocionada, conmovida y cambiada me sentía cuando terminé de ver la obra teatral “Mi reino no es de de este mundo”, con actrices y actores con y sin diversidad funcional intelectual y física, con y sin discapacidades. Presenciar esta puesta en escena hoy -desde el Teatro Daniel Ayala y como parte del Mérida Fest-, me rompió los esquemas que yo tenía del teatro, me movió el piso y me cambió algo en la cabeza de ahora en más y para siempre.
Porque, a diferencia del teatro convencional, esta producción inclusiva de las compañías Ritual Teatro de Inclusión y Teatro del Sueño explora formatos más permisivos, tiene ritmos diferentes, el texto es mínimo de palabra hablada, hay mucha música (y muy significativa) y se le da más peso a la imagen, al sentido visual y emotivo de la escena.





¿Saben qué sentí de vivir esta historia de mariposas de verdad y de personas que pueden transformarse como las mariposas? Que las actrices y actores del teatro inclusivo son más auténticos que los artistas convencionales. Sentí que la espontaneidad que muestran en escena es más pura y libre, sin necesidad de estatus o prestigio y ahí es donde se hace la magia y la obra fluye y transforma.




Cuentan que las mariposas son espíritus del bosque, que simbolizan el amor que evoluciona, que pueden transmitir un mensaje de muertos a vivos y viceversa, que abrazan un sentido de liberación… Y ahí estaban ellas y ellos sobre las tablas, como crisálidas que se convierten en mariposas, compartiendo sus historias de vida, de resiliencia y también de supervivencia para ser y estar, avanzar, fluir y ser cada vez más plenas y plenos, en un mundo que dice ser diverso e inclusivo… De la boca para afuera.
“Lo busco, lo busco… Y ahí aparece la palabra: vivir esta experiencia altamente recomendable de teatro inclusivo fue DISRUPTIVA: rompió con lo establecido para innovar y crear una nueva forma de contar historias, de hacer teatro, de actuar… De vivir.
Urge que todas y todos, grandes y chicos, vivamos el teatro inclusivo y aplaudamos hasta que nos duelan las manos a estas genias y genios en escena.
¡Bravo a las compañías Ritual Teatro y del Sueño, gracias por la disrupción y por transformar mentes y corazones. Y como decía Charles Darwin: «No es la especie más fuerte o más inteligente la que sobrevive, sino la que responde mejor al cambio»… Te la dejo picando…- Cecilia García Olivieri.