Muertos en el Lucas de Gálvez te esperan en «Retratos Eternos»
Y no va que, por segunda ocasión en mi vida, la colección de Retratos Eternos de la Fototeca Pedro Guerra de la Facultad de Antropología de la UADY me vuelve a abrazar, dar miedo y conmover al mismo tiempo como la primera vez que la vi, hace años.
De principios de siglo XX son las imágenes post mortem que vas a ver en los altos del Mercado Lucas de Gálvez y que era una costumbre de aquel entonces para que los vivos se queden con un recuerdo de los muertos. Y el recuerdo es nada más y nada menos que la imagen del difunto descansando en su casa, en cortejos fúnebres, en velorios… Y yo pienso inmediatamente en Octavio Paz y lo que escribió sobre los mexicanos y la muerte en “El Laberinto de la Soledad”, allá por 1950. El Premio Nobel de Literatura dijo:
“Para un habitante de Nueva York, París, o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más permanente. Cierto, en su actitud hay quizá tanto miedo como en la de otros; más al menos no se esconde ni la esconde; la contempla cara a cara con impaciencia, desdén o ironía: ‘si me han de matar mañana, que me maten de una vez’”. Retratos Eternos es libre y gratuita y se puede visitar hasta fines de noviembre.-Cecilia García Olivieri.