«Hay que romper el mito de que el agua es infinita en Yucatán»
Eduardo Batllori sabe mucho de agua y de comunidades. Y de cómo las comunidades manejan el agua, un recurso que, insiste, no es infinito. El ex funcionario y doctor en Ciencias Geográficas trabaja actualmente en el Cinvestav y sostiene con una mirada clara y seria que en Yucatán nos estamos quedando sin disponibilidad de agua y que tampoco hay control sobre su contaminación. Arrancamos hablando de la clausura de la granja porcícola de Santa María Chi y terminamos hablando de la contaminación que hacemos los humanos con las aguas domésticas. Pasen y lean:
Eduardo Batllori Sampedro ve el vaso medio vacío y eso preocupa. Para el ex funcionario, doctor en Ciencias Geográficas y especialista en Hidrología, nos estamos quedando sin agua en Yucatán. “Creemos que es infinita, pero no es así y hay que tomar conciencia de eso”, remarca. El investigador del Cinvestav, quien actualmente evalúa el impacto ambiental de las actividades humanas en el régimen hidrobiológico, asistió hoy a la cuarta entrega de la Gota de Oro, un premio otorgado por la empresa DLD14 Proyectos a empresas y personas que hacen un uso responsable y cuidado del agua a través de la tecnología de tratamiento de aguas residuales SITAR DLD14.
Sobre la clausura total y definitiva que la Profepa hizo sobre la granja porcícola de Santa María Chi desde el 9 de septiembre pasado, hasta la semana pasada los cerdos seguían llegando al lugar y nadie informa sobre la mudanza de los animales a otros sitios. Al respecto, Eduardo opinó: “Es una buena notica que clausuraron la granja porque contaminaba, pero deben sacar los cerdos y mandarlos a otro sitio, no los pueden dejar ahí”, remarcó e hizo hincapié en los dos grandes problemas que existen hoy día para las empresas porcícolas: “Por un lado deberán generar mejores sistemas de tratamientos de agua y por el otro deben manejar el control de los olores. Estos son los dos temas principales”, dijo y aclaró también que no existe un segundo tratamiento o uno secundario del agua residual para llegar al saneamiento.


“Es que el problema realmente es el saneamiento. Porque lo que queda siempre tiene contaminantes y no se puede vertir al agua. Antes se inyectaba al manto profundo y ahora está prohibido. Actualmente se usan sistemas de riego y que la evaporación y la transpiración de los pastos trabajen, pero hay que hacer una dispersión de estas aguas para que no se concentren en un sitio. Esto requiere una tecnología que hoy no existe aquí”, detalló.
GRANJAS, HUMANOS, ACTIVIDADES AGRÍCOLAS E INDUSTRIALES
Y las granjas porcícolas no son las únicas culpables de que el agua esté contaminada. Estudios que realiza actualmente la Secretaría de Desarrollo Sustentable detectó también heces humanas en el agua contaminada y al respecto Batllori opinó:
“El problema que tenemos es que los sistemas de tratamiento son muy escasos en Yucatán. El 70% de las viviendas en Mérida tienen sumideros, o sea no tienen fosas sépticas ni biodigestores. Y si te vas al interior del estado, el 100% de las casas tienen sumidero y hay defecación al aire libre. Entones tenemos un problema importante de contaminación derivado de las aguas domésticas”, señaló. Asimismo, apuntó en contra de la actividad agrícola y los pesticidas sin control, así como también la contaminación industrial.
¿Qué hacemos, entonces? Le pregunto, angustiada. Batllori nos aclara que “ya nos jalamos el agua” del anillo de cenotes y aunque Yucatán tiene disponibilidad hídrica en la zona sur del estado, no tiene buena calidad esa agua, agregó. “Lo que tenemos que hacer es romper el mito de que el agua es infinita, tomar conciencia de que es una fuente muy importante y cuidarla entre todos”, concluyó.-Cecilia García Olivieri.