«Internamente le pido a Dios que así sea, que Medina Sonda esté muerto»
Esto lo dijo fuera de cámaras, micrófonos y filmaciones hoy, un día distinto a todos para Ligia Canto Lugo. Esta mujer de 68 años, quien conoció el dolor más grande cuando le mataron a su hija Emma Gabriela en 2017, amaneció hoy con la noticia en redes de la muerte del asesino de su hija. El feminicida Martín Alberto Medina Sonda, condenado a 50 años de prisión desde 2019, murió en su celda, en el reclusorio de Villahermosa, Tabasco. Hablan de un supuesto suicidio, pero aún no lo han confirmado.
Pero Ligia Canto -abuela y mamá de los tres hijos que dejó huérfanos Emma Gabriela cuando fue víctima de feminicidio y que no reciben pensión alimenticia de su papá desde 2012- no está tranquila, no encuentra la paz y lo explica así: “La verdad es que no, no siento paz. Yo estoy pidiendo poder certificar (la muerte de Medina Sonda) para darle tranquilidad a mis nietos y de manera real. Ellos merecen esa paz y estar enterados de todo”.
Ligia se encontró con la prensa hoy alrededor de las 2 pm, en las puertas de los Juzgados Familiares y vino acompañada por Celia Maldonado Llanes, directora de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención de Víctimas (CEEAV) de Yucatán, quien nos informó que el gobernador Joaquín Díaz Mena le pidió que se encargara del tema y acompañara en todo lo necesario a doña Ligia.
Mañana viajarán a Tabasco para reconocer el cadáver. Ligia siente también que esta muerte no cierra aún ciclos, que el poder de violencia de Medina Sonda va más allá de su muerte (“todavía hay tentáculos”, dice) y vuelve a confirmar que, hasta que no pueda certificar la muerte, está en duda.-Cecilia García Olivieri.