Jugar para ser mejor persona

Por primera vez el DIF Yucatán ingresa al Cereso Femenil de Mérida para ofrecer talleres lúdicos que ayudan a las internas a mejorar su situación de vida para con ellas mismas y sus familiares. Las actividades serán también para sus seres queridos próximamente


No importa cuántos años tengas ni en qué situación de vida te encuentres: muchas veces el juego abre la cabeza, libera, transforma lo negativo en positivo, acerca, empatiza con el del al lado. Y ellas que no tienen una vida fácil y están privadas de su libertad, lo saben mejor que nosotros.

Y es que por primera vez, el DIF Yucatán ingresa al Cereso Femenil de Mérida y trabaja con las internas en una serie de talleres lúdicos que tienen como premisa promover el bienestar emocional, la actitud positiva y mejorar la calidad de vida de estas mujeres que hoy por hoy están alejadas de sus familias y encarceladas.

Psicólogas y especialistas de la Dirección de Atención a la Infancia y la Familia (DAIF) de la dependencia ofrecen a las internas pláticas sobre los valores y buen trato, inteligencia emocional y herramientas para evitar situaciones de riesgo como la violencia y las adicciones. La buena noticia es que la aceptación de los talleres fue muy buena y las internas muestran interés, empeño y dedicación para superarse.

“Buscamos que ellas, aún en esta situación, sean una influencia positiva para sus hijas e hijos y sus familias, así que también reciben talleres sobre los derechos de la infancia y adolescencia, prevención de la explotación infantil y cómo mejorar la comunicación”, explica Alejandra Cruz del Rosal, directora del DAIF.


Con estas acciones, además, se motiva el proceso de reinserción de las internas con herramientas para su vida, tanto al interior como fuera del penal, una vez que cumplan con su tiempo de sentencia.


“Es nuestra tarea ofrecer las mismas oportunidades a todas las mujeres yucatecas, sin importar su condición social, económica, legal o de salud. Por ello, impulsamos acciones que promuevan su empoderamiento y un estilo de vida más positivo para ellas”, asegura Alejandra.


Los programas lúdicos continuarán con la posibilidad de trabajar también con las familias de las internas, en quienes repercute sin duda el cambio positivo de las mujeres privadas de su libertad.