“El compromiso de su trabajo estaba por sobre todas las cosas”

En el aniversario del centenario de la llegada del doctor Hideyo Noguchi a Yucatán -que ayudó a erradicar la fiebre amarilla que estaba matando personas- platicamos con la científica Yumi Nakazama, de ascendencia japonesa como Noguchi, quien nos habla de la importancia del trabajo del homenajeado

Ahí está ella. Vestida con su hermoso y colorido hipil, tocado de flores rojas, amarillas y púrpuras y mucha filigrana que le cuelga del cuello y las orejas. Vino a celebrar al científico japonés Hideyo Noguchi, y como científica, está feliz de festejar los logros de su paisano por ascendencia.

Porque Yumi Nakazama no es yucateca, pero el hipil le queda de perlas y lo porta con tanta seguridad e identidad que da gusto verla. Hoy participa junto a otros científicos, funcionarios y académicos de la celebración del centenario de la llegada del científico Hideyo Noguchi a Yucatán, quien vino a aportar mucho al estado en materia de investigación y salud. Gracias a su visita en 1919 –en pleno brote de la fiebre amarilla- Noguchi contribuyó a la ciencia con vacunas y sueros para erradicar esa terrible enfermedad que, con sólo 52 años, le costó la vida.

Uno la ve a Yumi y, por sus rasgos, piensa que conoce la historia de Noguchi perfectamente. Pero no. Yumi es japonesa por ascendencia pero nació y vivió hasta hace dos años en CDMX, de donde son sus padres también. Sus abuelos japoneses llegaron a México huyendo de la guerra.

“Francamente nunca había escuchado sobre Hideyo Noguchi hasta que llegué a Yucatán. Soy bióloga, tengo un doctorado y trabajo en el Centro de Investigaciones Regionales Dr. Hideyo Noguchi (CIR) en proyectos de investigación en el área biomédica, estudiamos el lupus y e enfermedades crónico degenerativas”, nos cuenta.

Sin embargo, hace dos años decidió junto a su esposo yucateco y sus dos hijitos hacer su vida en Yucatán y en el centro de investigación conoció al gran Hideyo Noguchi y su legado para el estado, el país y el mundo.

“Noguchi fue muy importante por el aporte que hizo a la ciencia. Aprendí que era una persona muy sencilla y ayudaba mucho a las personas. El compromiso con su trabajo estaba por sobre todas las cosas a tal grado que la investigación lo llevó a la muerte”, relata.

Yumi vive contenta en Yucatán y está orgullosa de los trabajos que se realizan en la institución ya que no sólo se limitan a Yucatán, sino que tienen impacto en universidades nacionales y del mundo.

“Realmente me siento más mexicana que japonesa y aunque en CDMX mantenía un poco más las costumbres de mis ancestros, desde que llegamos aquí se me complica un poco conseguir ingredientes para cocinar comida japonesa. Pero no hay problema, mejor aprendí a hacer comida yucateca y mi esposo y mis hijos están felices”, concluye.

NOGUCHI EN CORTO

Averiguamos algunas cosas de Hideyo Noguchi que seguramente no sabías. Para eso platicamos con la doctora Matilde Jiménez, directora del CIR Uady.

Matilde nos cuenta que Noguchi provenía de una familia muy humilde y que, de niño, tuvo un accidente doméstico que le quemó la mano izquierda a tal grado que perdió parte de las funciones. Con los años y gracias a su tenacidad, logró recuperar el 70% de la movilidad, pero no le permitía ejercer su profesión al grado de tratar pacientes. Así que se inclinó por la investigación.

Una de sus frases de cabecera era “No soy un genio, me esfuerzo más que el promedio”, la cual habla de una humildad desbordante. A Noguchi se le conoció una pareja (japonesa) y nunca tuvo hijos. Su relación amorosa no duró mucho ya que se dedicaba pura y exclusivamente a su trabajo.

Fue nueve veces nominado al Premio Nobel y nunca obtuvo el premio. Como sabemos, gracias a sus investigaciones, logró crear vacunas y sueros para erradicar la fiebre amarilla en Yucatán, sin embargo esta misma enfermedad lo mató años después, cuando sólo tenía 52 años.- Cecilia García Olivieri.