Buen ánimo que contagia, en el Mercado de Chuburná

Si tienes ganas de que se te pegue la buena onda, la retina te estalle de colores y comer delicias, no esperes para darte una vuelta por el Mercado Miguel Hidalgo, de la colonia Chuburná, uno de los más tradicionales y concurridos de Mérida

Los estados anímicos colectivos contagian, sin duda. Bueno o malo, el sentir del grupo de gente que te rodea te inyecta sensaciones y sentimientos que, a su vez, uno conecta también con otras personas, como en un puente infinito.

Hoy domingo, un rato antes del mediodía, Sumario Yucatán se dio una vuelta por el Mercado “Miguel Hidalgo” de la colonia Chuburná de Hidalgo, uno de los más tradicionales y concurridos de Mérida y Yucatán.

Y nos referimos al estado anímico de la gente del mercado porque hay ambiente de fiesta ¿Qué celebran hoy domingo? ¿Regalan algo que hay tanta gente? Claro que no, este es un domingo cualquiera en Chuburná, con calor, sol, misa y tianguis y lo más normal del mundo es que el ambiente se ponga así de bueno.

Los alrededores del mercado tienen un tianguis variadísimo que vende de todo: Desde calzones, jabones artesanales, antigüedades, ropa y zapatos usado, artesanías, plantas, antojitos dulces… Todo a precio accesible y nos quedamos cortos con la oferta, se los aseguramos…

Venta de plantas, en el tianguis.

Apenas entramos al mercado nos topamos con el puesto de carne de res, cerdo, chicharra, morcilla y manteca de Santiago, orgullosamente de Chuburná de toda la vida. Su papa tenía un puesto en el antiguo mercado, del otro lado de la iglesia, “Que era un tinglado, nomás”, nos cuenta.

Santiago, carnicero.

“En 1978 hicieron el ‘nuevo mercado’ y el año pasado lo remozaron. Acá viene gente todo el tiempo, de todas las edades, no paramos nunca. Se vende de todo y para todos. Lo que ves hoy domingo es normal, así está todos los días”, nos cuenta.

Ángel tiene 27 años y hace 10 años que trabaja en la pescadería del mercado. “El puesto lo empezó mi abuelita y con lo que ganaba creció a nueve hijos. Luego lo trabajó mi papá 22 años y ahora estoy yo hace 10 y con esto mantengo a mi familia. Trabajo desde las 7 am a 4 pm. Los domingos por la misa y el tianguis hay mucha gente y, sobre todo, porque hacen su compra para toda la semana”, nos cuenta.

Ángel, 27 años, dueño del puesto de pescados.

Rosaura vende carne de pollo desde hace 41 años. “La gente come mucho pollo acá y sí, se puede vivir de esto. Es un trabajo fiel y con esta chamba levanté a mis hijos que ahora tienen 41, 38 y 30 años. Ellos me ayudan a vender”, señala.

Enrique, su esposa y sus hijos están sentados en la zona de comida del mercado. Son de Chuburná y el puesto preferido de comida es el de “Betty”, quien prepara ostras, salbutes, tortas de cochinita y de pavo. “Vamos a misa a otra iglesia pero el desayuno lo hacemos aquí porque nos encanta”, cuenta Enrique. Apenas trajeron la comida nos fuimos, ellos tenían cosas mejor que hacer que platicar con nosotros.- Cecilia García Olivieri.